21 de abril de 2018

Como nos sobra el tiempo, hoy: "Colonia Marciana"

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Como ya divagamos anteriormente, en el colegio de Mini consideran que es interesante -y tal vez positivo para nuestro desarrollo- que los padres hagamos, un par de veces al anio, lo que antes se conocía como manualidades, hoy lo llamaremos pequenias-obras-del-pilar. Los espumarajos, sapos, y culebras ya los eché todos aquí, cuando hubo que hacer un "invento victoriano", y la pobre Mini llevó una bombilla, mientras que los padres de otros  ninios se curraron puentes de suspensión.

Parecía imposible, pero esta vez se han superado: para nuestro entretenimiento de Semana Tonta el sádico de turno eligió que construyéramos una "MARS COLONY" (una Colonia Marciana, un potencial asentamiento humano en Marte). Socorro.  Un día, cuando aún no me creía que esta era verdaderamente la misión, planteé el tema por aquí medio jiji jaja, y el divagante LUX se descolgó con uno de sus juegos de palabras que resultó una gran idea: enviar la ninia al cole con un frasco de colonia al que le pegaríamos un marcianito, verde, claro. Incluso el emoji del comecocos podría servir.

Pasaron los días. Lo olvidé. Misión abortada. Mini se quedó con sus dos tandas de abuelos en la península durante las vacaciones, y yo volví a la isla sin preocupación. Claro que, al ir pasando los días, Mini empezó a dejar caer insinuaciones por teléfono: "Os acordáis de la Colonia Marciana?" Estaba claro que no íbamos a hacer ninguna colonia, aunque las conversaciones se hacían cada vez más insistentes:
- "Mummy, Daddy, tenéis ya los materiales?"
- "No"
-" Pero... jooo"
-"Esto no es para que aprendan los ninios, objeto a hacerlo para más gloria del cole y blabla.."
- "Id empezando vosotros".  
- "Ya lo harás con el Yayo el domingo que tenéis un día entero"
- "Pero id empezando vosotros"

Otro día:
- "Mummy, daddy, estoy bajo mucha presión, qué pasa con la colonia". 
- "He traído del curro un cartón grande -un calendario planner de 2017- que hará de base"
- "Pero solo eso? Es toda una colonia, con sistema de agua, comida, almacenes..."
-  "Mini, pero que no sabemos hacerlo!"
- "Just google it!" (guglealo!). 

Ja.

Mini llega el sábado por la noche con sus abuelos, y mi pobre padre (que ya se había chupado mis manualidades escolares) se pasa todo el día con ella diseniando la colonia. Tiene invernadero, y molino (con su fidget spinner), y más cosas que a saber qué representan pero que en su día fueron, por ejemplo, un objetivo de mi vieja Nikon. 

Hoy ha sido el día de Puertas Abiertas y... Mini  y Lisi han triunfado!!! Un gran trabajo la colonia marciana...



Pero la pequenia ácrata que hay en mí sigue inspirada por la idea de LUX, y aniora no haber enviado un frasco de Varón Dandy con E.T., por ejemplo: como además el juego de palabra es intraducible la broma se habría perdido en el éter, el éter de los ejpanioles. 

Así que para desquitarme, le pido ayuda a JAL (el Padre de todos los Kuniados) que me prepara lo que de verdad hubiera querido enviar al colegio como Colonia Marciana... ehem... Marxiana... Marxista!

Para ella, para él, en su bonito packaging les presentamos la nueva fragancia para esta primavera... MARX COLONY.

Marx Colony: Parents of the world, UNITE!

14 de abril de 2018

"Farenheit 451" de Ray Bradbury: Porno para bibliófilos

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"Farenheit 451" es de esos libros que una no recuerda si fue leído en Uruguay o qué, porque se lía con "Un mundo feliz", "1984", "La naranja mecánica", "The handmaid's tale" y otras distopías lejanas. El caso es que yo no lo había leído, pese a estar en la estantería desde hace siglos al ladito (ordenamos por autor, no color de la tapa) de "Crónicas marcianas", esperándome. 

Todo el mundo conoce el argumento de "Farenheit 451", que es la temperatura a la que arde el papel: los bomberos de este futuro terrible en lugar de apagar incendios, los encienden: queman libros (“It was a pleasure to burn", otro de los comienzos famosos de la literatura). La imagen de pilas de libros quemándose es tan fuerte, la hemos visto en tantas pelis de nazis-o de Indiana Jones, que podría resultar facilona como metáfora, pero hay que entender que el libro fue escrito en 1953. Esta cifra, más que el 451, es la que me ha maravillado más durante la lectura. 

Prefacio: el proceso de escribir
Pero antes de empezar, el libro de Bradbury tiene un prefacio maravilloso escrito por el autor en 1993. En él cuenta todos los problemas que tuvo para publicar lo que en principio eran historias cortas, como por ejemplo "Bonfire", en la que el protagonista reflexiona sobre sus grandes pasiones la noche antes del fin del mundo: Aristóteles, El Greco, Swift, Renoir, Faulkner, Miguel Angel, Shakespeare, entre otros. Se puede ver un granito de lo que luego sería Farenheit: qué ansiedad, perder todo esto. También nos cuenta cómo un día iba paseando y hablando con un amigo por las calles de LA, cuando un coche de policía paró para preguntarles "qué estaban haciendo". Cuando le dijeron que "andando y hablando", el poli pareció preocupado. Imagínese, alguien andando en LA!!! Y hablando!!! Qué traman? A partir de aquí Bradbury escribió el relato "The Pedestrian", sobre un futuro donde caminar por el placer de hacerlo estaba prohibido. Ambas historias son gérmenes de Farenheit. Además en este prefacio nos habla de su proceso como escritor, cositas que a los que intentamos juntar palabras siempre nos encanta leer. Atención a esto:

“I cannot possibly tell you what an exciting adventure it was, day after day, attacking that rentable machine, shoving in dimes, pounding away like a crazed chimp […] I was, like Melville’s hero, madness maddened. I had no way to stop. I did not write Fahrenheit 451, it wrote me. There was a cycling of energy off the page, into my eyeballs, and around down through my nervous system and out through my hands. The typewriter and I were Siamese twins, joined at the fingertips.”

No escribí Farenheit 451, ella me escribió a mí: qué maravilla, y cómo le entiendo. "Soy un escritor pasional, no intelectual, lo que significa que mis personajes deben zambullirse antes que yo para vivir la historia. (...) Montag corrió, y le seguí, y estoy agradecido de que escribiera esta historia". Me he quedado con ganas de leer su libro "Zen and the art of writing", que debe ser un festival. Una última frase sobre su proceso de escritura:  "Every morning I jump out of bed and step on  a land mine. The land mine is me. After the  explosion, I spend the rest of the day putting the  pieces back together. Now, it's your turn. Jump!"  Zest. Gusto. Curiosity. These are the qualities  every writer must have, as well as a spirit of  adventure. 

Introito
Entrando en la novela, enseguida conocemos a Guy Montag, el bombero que nos va a guiar, vía de "El viaje del héroe" que se repite en toda historia que se precie (el héroe en cuestión sale de su zona de confort, se confronta con nuevas verdades, sufre una transformación, expiación y regreso/resolución). Nota: este es un concepto acuñado por Joseph Campbell, el de "El héroe de las mil caras", del que no puedo hacer un divague porque es un libro infumable: Campell está profundamente influido (tarado) por Freud y demás panda de payasos pseudocientíficos, así que no pasé del primer capítulo. Pero la idea del viaje del héroe es interesante y se puede aplicar desde Ulises hasta E.T., pasando por Jesucristo. Y también aquí. Pero divago. La historia se divide en tres partes, de las que yo he disfrutado in decrescendo, porque al principio se nos presenta ese mundo extranio y hostil, y a medida que avanza, hay más acción, hay que resolver. 

El valor predictivo de la ciencia ficción
Parece obvio decir, ya que se ha escrito mucho sobre la capacidad de la ciencia ficción para hacer predicciones de lo que luego vendrá, pero con esta novela yo me he maravillado constantemente por la casi exactitud con la que describe lo que es la vida de alguna gente a día de hoy. Por ejemplo, Mildred, la mujer de Montag, está totalmente absorbida por las posibilidades tecnológicas de esta sociedad: desde el "parlour" hasta las "abejas electronicas". El "parlour" es su máxima aspiración: una habitación donde las cuatro paredes son en su totalidad pantallas, y en ellas se proyecta 24 horas gente (que pasan a ser como su familia) que hablan sin parar y discuten entre ellos. Erm, un momento: no es esto un resumen de la programación de Tele5? Porque no hay más que pasar de puntillas con el mando y ver a los mismos gritándose entre ellos, lo escalofriante  pensar en los millones de personas que están siguiéndolo desde casa. Mildred y Montag no tienen hijos, pero la gente que los tiene, cuando vienen del cole los enchufan a este "parlour" y ya está "es como hacer la colada, los metes dentro y cierras la puerta". Qué imagen. 

Las "abejas electrónicas" también tienen un paralelismo actual. Alguien ahí adicto al podcast? Doy un paso al frente: siempre que hago actividades que no requieren concentración (viajar, llenar el lavaplatos, ducharme), estoy escuchando la radio. Pues los habitantes de este futuro están enganchados a algo que son esencialmente podcast, usados aquí para adormecer, cuando yo me cuento a mí misma que lo que escucho es para informarme. Me imagino a las hordas caminando como zombies, con el zumbido de las abejas de fondo. escuchando tal vez consignas, y sin escucharse entre ellos. 

Nobody listens anymore. I can't talk to the walls because they're yelling at me, I can't talk to my wife; she listens to the walls. I just want someone to hear what I have to say. And maybe if I talk long enough it'll make sense. And I want you to teach me to understand what I read.”

Bradbury lo usa como metáfora de la falta de comunicación entre la gente, y con uno mismo... "Mildred, la otra Mildred, está tan dentro de esta, que nunca se han conocido".  La muñeca rusa Mildred, la cebolla Mildred. 

Y hay más imágenes como estas, como el banco abierto toda la noche con robots como dependientes, o la pantalla de televisión del tamanio de una postal, "algo a lo que pudiera hablar" (no está describiendo un "teléfono inteligente"?). Todas te dejan un poco petrificada, la realidad virtual, los robots que trabajan, todo esto está ya aquí. Lo queremos todo? Parte? Habrá que repasar "Homo Deus". 

Complejidad? No gracias! La cultura popular es mala para su salud
Una no puede dejar de pensar qué diría Bradbury de la sociedad en la que vivimos hoy. El autor dijo repetidas veces que su novela no iba de la censura, sino de la idiota influencia de la cultura popular en la población, que queda adormecida. Todo lo que sea un mínimo de complejidad se descarta, porque lo que interesa es algo ya medio masticado, de consumo rápido, que entretenga, que no nos lleve a plantearnos nada. 

"Picture it. Nineteenth century man with his horses, dogs, carts, slow motion. Then, in the twentieth century, speed up your cameras. Books cut shorter. Condensations. Digests. Tabloids. Everything boils down to the gag, the snap ending. (...) Speed up the film, Montag, quick. Click, Pic, Look, Eye, Now, Flick, Here, There, Swift, Pace, Up, Down, In, Out, Why, How, Who, What, Where, Eh? Uh! Bang! Smack! Wallop, Bing, Bong, Boom! Digest-digests, digest-digest-digests. Politics? One column, two sentences, a headline! (...) School is shorted, discipline relaxed, philosophies, histories, languages dropped, English and spelling gradually neglected, finally almost completely ignored. Life is immediate, the job counts, pleasure lies all about after work. Why learn anything save pressing buttons, pulling switches, fitting nuts and bolts?"

Programas de "cultura general" donde se bombardea a los participante con preguntas sobre datos sin análisis (en qué anio tal batalla? sin preocuparnos por qué esa batalla). Interesa el porqué no el cómo. Madre mía: qué diría Bradbury hoy de Twitter, por ejemplo? 

“If you don't want a man unhappy politically, don't give him two sides to a question to worry him; give him one. Better yet, give him none. Let him forget there is such a thing as war. If the government is inefficient, top-heavy, and tax-mad, better it be all those than that people worry over it. Peace, Montag. Give the people contests they win by remembering the words to more popular songs or the names of state capitals or how much corn Iowa grew last year. Cram them full of noncombustible data, chock them so damned full of 'facts' they feel stuffed, but absolutely 'brilliant' with information. Then they'll feel they're thinking, they'll get a sense of motion without moving. And they'll be happy, because facts of that sort don't change.”   

Qué diría de que no se estudie latín, filosofía, de que la universidad sea una fábrica de empleados en lugar de un lugar donde aprender a pensar, y que, en búsqueda de mejor empleo, la gente solo quiera acumular trozos de papel llamados títulos, aunque sean de mentira?

Para tener adormecida a la población, el poder siempre ha usado el "panem et circenses", desde ver a cristianos ser devorados por leones, hasta la propia religión ("el opio del pueblo", gracias tío Karl) cuando se hace mainstream y en estos momentos, parece haber múltiples opciones, pero tal vez la mayor sea el (puto) deporte. Lo siento, a mí aburre el deporte y sinceramente, lo del fútbol no lo entiendo (pese a tener una bandera de la Real Sociedad colgada junto al albornoz en la puerta del dormitorio). No puedo ser indiferente: me pone enferma ver los titulares del periódico, y la proporción de deportes en ellos, por no hablar del tiempo que le dedican en los telediarios. Es la "terrible tiranía de la mayoría": el más peligroso enemigo de la verdad y la libertad: el sólido inmóvil ganado que es la mayoría".

More sports for everyone, group spirit, fun, and you don’t have to think, eh? Organize and organize and super organize super-super sports. More cartoons in books. More pictures. The mind drinks less and less. Impatience. Highways full of crowds going somewhere, somewhere, somewhere, nowhere. The gasoline refugee. Towns turn into motels, people in nomadic surges from place to place, following the moon tides, living tonight in the room where you slept this noon and I the night before.”

Autopistas llenas de gente yendo a algún sitio, algún sitio... Tengo unos conocidos que no tienen hijos y mucha pasta, y raro es el fin de semana que están en casa: París, tan a mano con el tren, o Bruselas, o Cracovia, o Turín. Continuamente empacando, moviéndose, digiriendo una nueva ciudad, un nuevo plato, una nueva ópera. Continuamente, sin parar: qué pasaría sin un finde se quedan en casa y en un punto, en el sofá, tienen que parar? Qué se encontrarían? Otra predicción tickada, Ray.

Quién será de más culpar?
Aparte del deporte, quedan los comics, las revistas de sexo tridimensionales, y los video juegos (esto no lo predijo Bradbury), pero lo que asusta es que todo esto ni siquiera vino como un dictado del gobierno, de arriba abajo... no hizo falta censura: la tecnología y la imbecilidad de la gente hizo la magia sola.  Como dijo el Jefe de Bomberos: "Porque no tienes que quemar libros, no?, cuando el mundo se llena de no-lectores, no aprendedores, no-sabedores" (non-readers, non-learners, non-knowers).  Los libros eran quemados sin necesidad de fuego.

Y lo que no eran imbéciles, no dijeron nada; la idea aquella de vinieron a por los judíos y no me quejé está también en la novela: qué estamos haciendo nosotros para parar este horror que se nos viene? 

“Mr. Montag, you are looking at a coward. I saw the way things were going a long time back. I said nothing. I am one of the innocents who could have spoken up and out when no one would listen to the 'guilty,' but I did not speak and thus became guilty myself.”

Cómo pararlo? La respuesta es, me temo, como siempre, la unión. Como le dicen al final del libro los que viven en los márgenes de esta sociedad, donde sobreviven memorizando libros subversivos, los clásicos:  "cuando estábamos solos, todo lo que teníamos era furia", y le aconsejan que viva, que vea el mundo, y sobre todo que lo intente, sin pedir garantías, aunque se quede ahí:

Stuff your eyes with wonder, he said, live as if you'd drop dead in ten seconds. See the world. It's more fantastic than any dream made or paid for in factories.”

Don't ask for guarantees. And don't look to be saved in any one thing, person, machine, or library. Do your own bit of saving, and if you drown, at least die knowing you were heading for shore.”  


Apéndice: Porno para bibliófilos

Para terminar en una nota alta, incluyo algunas de las frases que hablan de libros. Porque hay mucho porno-para-bibliófilos, para lo que amamos los libros no solo por su contenido, sino como objetos, su olor, su textura... disfrutad, y seguid leyendo.

“Do you know that books smell like nutmeg or some spice from a foreign land? I loved to smell them when I was a boy. Lord, there were a lot of lovely books once, before we let them go.”

“The magic is only in what books say, how they stitched the patches of the universe together into one garment for us.” 

“The books are to remind us what asses and fool we are. They're Caeser's praetorian guard, whispering as the parade roars down the avenue, "Remember, Caeser, thou art mortal." Most of us can't rush around, talking to everyone, know all the cities of the world, we haven't time, money or that many friends. The things you're looking for, Montag, are in the world, but the only way the average chap will ever see ninety-nine per cent of them is in a book. Don't ask for guarantees. And don't look to be saved in any one thing, person, machine, or library. Do your own bit of saving, and if you drown, at least  knowing you were headed for shore.” 

“A book is a loaded gun in the house next door...Who knows who might be the target of the well-read man?” 

7 de abril de 2018

Pasión en Vetusta

29 divagues
Atrenizadas en Vetusta un Martes Santo de madrugá (las 6:30 am, y era de noche), dos días y medio antes de lo previsto (adaptaremos la famosa cita de Hitchcock: "nunca viajes ni con niños, ni con animales ni con Charles Laughton"), nos queda el resto de la Semana de Pasión en "la Sevilla del Norte". Como tras todas las semanas disfrutadas en La Ciudad del Viento, solo queda una vaga sensación de excesos hasta en la calma, de esos que solo pueden engendrar la verdadera raison d'être de este blog: divagar con mayúscula, perdiéndose una y perdiendo al personal. 




No voy a hablar de torrijas, aunque evidentemente en el Marigold (residencia de la difamily, mucho mejor que el original Best Exotic Marigold Hotel) se hicieron demasiadas torrijas; ni de ver a amigos y naufragos por allí varados; ni de las luchas con Mini por los deberes (y debates sobre quién hará la "Colonia Marciana" que hay que preparar como nueva manualidad escolar); ni de las horas de terraza lectora, que siempre deberían ser muchas más. No. Hablaremos del país extraño donde dicen que viví 25 años (miedo: dentro de unos pocos habré vivido más en la isla del tesoro que en la península del tambor-y la pandereta).

En la prehistoria del divlog ya salimos del armario: molan las procesiones. A ver, a sus debidas dosis, esta semana vi dos y ya tuve suficiente. No voy a repetir lo del culto a la muerte y Lady Gaga que ya está aquí, pero ahí van unas cuantas ideas sin orden ni concierto. 

El miércoles por la noche fuimos a ver la procesión de la "Cofradía de Jesús de la Humillación, María Santísima de la Amargura, San Felipe y Santiago el Menor" (sic). Ya con el nombre me vengo arriba, me descubro y les digo, aúpa campeones! (ahora así, en bajito, en serio que creen que es posible que les tomemos en serio con ese nombre? Humillación, amargura... es que soy la única que no se puede quitar de la cabeza ecos sadomasoquistas, porno del chungo). A los observadores ateos con gafas de antropólogos amateurs y amantes de la fotografía nos parece un espectáculo impagable y como tal, adelante, sigan en el equivalente de tribu con taparrabos danzando alrededor del fuego dándole al tambor por las calles de la ciudad, pero el tema así de fuera es muy severo.

La motivación del público en bloque no es, de todas formas,  la que describo. Gran parte de la peña lleva dos horas y media esperando para ver cómo se las arreglan para sacar el paso de la iglesia los portaleros, porque es muy estrecho y han de salir de rodillas y tal. Hay que gente se emociona con que pasos pasen (nunca mejor dicho) por angosturas. Es lo mismo en Sevilla, dice Fashion luego. Yo no recuerdo haber visto nunca un paso donde los portaleros estuvieran debajo, en una caja, sino siempre llevándolo al hombro. Por ese lado, estos de la Humillación y Amarguras me impresionan, porque en un punto paran, y luego un senior le da a una manivela y se ponen a andar, pasito a pasito, y con cuidado que hay una giro con escalón justo donde estamos nosotras. Esto conlleva airadas palabras del senior de traje que les grita a través de una tela como mosquitera por donde, supongo, respiran. Detrás del paso van más portaleros, con apariencia de rudos leñadores, como una toalla en la cabeza y-atención-parte son chicas muy jóvenes. No puedo entender bien su motivación, porque yo no creo que toda esta gente vaya a misa dominical: hay demasiados. Por lo que me dicen, quedan pocos clientes en las parroquias menores de 75. 

La otra curiosidad personal de esta procesión es ver la reacción de Mini, que yo creo que no ha visto nunca una, aunque mi madre asegura lo contrario. Al principio creo que le da un poco de miedo (nada como el terror de Fashion hace décadas: "buaa, los capuchos!!"), pero luego se limita a comentar, en su hieratismo preadolescente que "no le gusta Dios", en especial el olor (recordemos el inefable "aquí huele a Yísus"). Pero lo principal que me llevo es ese barrio de lo viejo de Vetusta que casi no conozco y que está lleno de rincones interesantes, antiguos palacios reformados a los que les han dejado los casquetes de las balas de la Guerra de la Independencia, antiguos solares rehabilitados por la gente "esto no es un solar", y hasta un museo inmenso del origami que no tenía ni idea existiera en Vetusta. 

El Jueves Santo sale La Piedad, que es la cofradía de la gentebien vetústica. Todo el mundo conoce al doctor tal o al empresario cual que está muy metido en esto de la penitencia y la caridad. Porque lo suyo empezó siendo caritativos con las mujeres que quedaron viudas en la Guerra Civil (de ambos bandos? me pregunto, ya que son tristísimas las historias de niños robados de esas madres que precisamente este tipo de gente no consideran apropiadas, y hace tan poco como un par de décadas estaban arrebatándoles bebés ginecólogos y monjas). Su causa con la mujeres desfavorecidas no les lleva a plantearse que, en pleno siglo dieciveinte (gracias Les Luthiers) todavía no permitan mujeres en la cofradía-aparte de las pobres Manolas que van al final, todas de negro, con su teja y blonda, y taconazos que sinceramente, me parecen más punición que los que van descalzos. Las Manolas siempre me han fascinado: yo hoy las veo y pienso en Cospedal o bien en votantes-del-PP, tanta perla, mucha perla. 


Es todo tan friki, pero a mí me lleva a mi infancia, la noche aquella misteriosa que salíamos tan tarde a pasar miedo y, principalmente, a disfrutar de los tambores. Tienen en su página los redobles, así que si hay alguien ahí que le pongan la mitad que a mí, entren en el enlace. Mi favorito es Metro, aunque había uno del pasado que me gustaba más y no lo encuentro. 





Este año logramos un buen sitio en la Calle Alfonso, enfrente de un Doner Kebab. Las fotos son impagables, y comienzo a pensar en conceptos como "fusión",  "mestizaje", los capirotes y el kebab, las virgen sufrientes y el moro. Es todo fantástico. Pero lo que me deja especialmente tarada-y aún, a más de una semana, intuyo que esa imagen no se va a borrar facilmente de mi retina-es la escena de los caballos. Así como las Manolas salen al final, muy al principio, osea, eones antes (hablamos de 1200 cofrades) desfilan unos 5 ó 6 a caballo. Hace tiempo que no veía a caballos tan limpios, tan bonitos, tan perfectos. Pacientes, con todo ese estruendo de tambores y de cuando en cuando trompetas apocalípticas por detrás, no se inmutan: ojalá uno se desbocara, piensa mi pequeño yo anarquista. Las botas de los jinetes brillan en la noche. Son el poderío, el porque-yo-lo-valgo. Arrepintámonos, hermanos, pero seguro que no saben bien porqué. Entonces, le veo: un hombre de unos 60 años, gordo, vestido de calle sin desaliño, pero sin pertenecer, se arrastra tras los caballos con unos utensilios recogiendo las potenciales heces. Su cara lo dice todo: hablábamos antes del "cristo de la humillación"? Qué tiene que ser para ese pobre hombre recorrer las calles de su ciudad recogiendo la mierda de los caballos que llevan los tan-arrepentidos jinetes? Señores hermanos, tan virtuosos que son: no podrían haber tenido la caridad de darle un capirote-aparte de los seguro pocos euros- a este pobre hombre, para tapar su vergüenza? O es que un "hermano" no debería ser visto en esta acción? No les da vergüenza a ustedes, fuerzas vivas de la ciudad? 

Es de madrugada en Vetusta, las calles están hasta arriba, las terrazas de la zona vieja al completo. Voy de la mano de mi hija, con la que intento compartir-a su nivel-estos pensamientos, y convencida de que el mundo es una mentira y una mierda. Pero mira, Mini, qué maravilla puede también llegar a ser Vetusta de noche... y le enseñó este palacio.




4 de abril de 2018

El Orient Express, sin asesinato ni maderas nobles, pero a fe mía tren fantasma

14 divagues
Lunes, 26 de Marzo de 2018
Todos nos despertamos muy tarde: si pensamos en la hora británica de hace un par de días, podría ser razonable, pero así es más de media maniana. Maldito Cambio de Hora, viruses y jet lag.  Y lo peor: tras la granola,  Mini se vuelve a la litera. Qué hacer con una ninia  enferma los días que nos quedan? Tenemos el Transiberiano-txiqui hacia Vetusta a las 7 am del jueves (ah sí, no he dicho que el plan es  hacer un triángulo? Londinium-Galicia-Vetusta. Recordemos las interminables vacaciones escolares de Mini, hay que dejarla con abuelos).

Por fin, en un punto conseguimos persuadir a Mini para salir a airearnos, y cogemos el barquito a Vigo. Lo que normalmente es una diversión, no lo disfruta, y al llegar a Vigo se empieza a marear. Está muy pálida. No es plan y me acerco a la estación, por ver si habría billetes hacia Vetusta algún día antes. En la ventanilla, una seniora busca y busca y todo "completo". Ni el "directo" (ehem, que para mil veces!) ni el AVE via Madrid. Son malas fechas, claro... al final, "un momento! aquí hay dos butacas gran confort a las 17:55 esta noche!" No nos va a dar tiempooo. Mi mente calcula: son las 4, habría que coger el barco a y media, empacar, volver por tierra rodeando la ría... y no podemos arriesgarnos a cogerlas porque... y si no llegamos?

Aquí comienza una carrera frenética: lo vamos a intentar. No sé cómo lo hacemos todo tan rápido, pero por fin, casi sin respiración y en ventanilla, me presento ante la misma empleada que anuncia que "ya no están esas butacas confort". En serio? Es un tren nocturno que hace mil paradas y al que le cuesta, literalmente, 12 horas y media llegar a Vetusta. Pensemos en vuelos a Tokio, Vancouver, etc. Ese pelo, pero en tren, que a mí me encanta y que íbamos a hacer de día el jueves en todo caso, para leer y leer, y ver pasar las Castillas por la ventana. Pero tanta gente hay dispuesta a chuparse la friolera de un vuelo intercontinental a través de la península? O será que cogen tramos yo que sé, de 2 a 4 am en medio de la estepa castellanoleoneosa?). En todos esos pensamientos estoy cuando (todo con dulcísimo acento gallego que a mí se me pega un montón): "espera que miro, tengo aquí algo, te puedo encontrar una promo, pero mira... a ver, tengo un compartimento en litera, pero has de abonar tanto".

Whatever.


Nos despedimos de J., sentimos lo enloquecido de este viaje, el cambio de planes, mil gracias por todo, incluido lo que hemos cogido de tu casa, la barra de pan, el queso, las mandarinas. Corremos y al llegar al andén nos encontramos con el tren y un tipo de unos 30 y tantos con acento-este catalán -que nos abre el compartimento. Mini está exultante y no se puede creer lo que lee en las puertas de cristal entre los compartimentos: "GRAN CLASE". Pero mummy, es posible? (los Pedalistas, en otra clase que no sea "tirados"?). La ninia se pregunta si está viviendo un suenio.

Yo he viajado alguna noche en tren-cama y me ha parecido (casi) siempre mágico: una vez de Hendaya a París, otra de Bangkok a Surat Thani (genial, de mochileros, conocimos gente), la terrorífica en India (no recuerdo los destinos, pero sé que fuimos prácticamente en la clase-intocables para evitar el altísimo aire acondicionado y... no comments). Se lo cuento a Mini como la plasta que soy, y cómo vamos a hacer algún día el Transiberiano y lo que sea, y al abrirnos el hombre el compartimento, Mini aún alucina más: es un cuartito con dos butacas, espejo, colgadores, tele, y un banio a todo plan!!! (con sus neceseres completos que ya querría cualquier compania aérea, buena ducha y tal). El joven nos indica que a las 9:30 vendrá a bajarnos las literas y que cualquier cosa... tenemos un interfono, que aún emociona más a Mini... "interfono para tu madre", indica.


Por supuesto nos toca el compartimento con la puerta atrancada y al salir para una exploración inicial nos damos cuenta que no podemos entrar. En fin: demos un voltio y ya nos enfrentaremos al pobre hombre luego. Vamos paseando por vagones y llegamos a la cafetería, y a su lado hay una sala con mesas donde puedes ir a comer. Nada que ver con el Glamour del Orient Express (quién no fue leyó a Agatha Christie con 12 anios?) donde hay manteles y lamparita en cada mesa, y las paredes eran de madera de roble oscuro. Hay muchos vagones con compartimentos como el nuestro, donde la gente está sentada con la puerta abierta, lo que nos da mucho juego para el análisis antropológico con vistas al blog: una pareja de cierta edad, llenos de bolsos, y seguro que cestas tal vez con animales vivos. Un hombre solo al que llamo en mi cabeza "el viajante". Y poco más. Luego están los vagones con las famosas "butacas confort" que se las han llevado calentitas, según la empleada de Vigo, pero lo cierto es que hay más vacías que con gente. Parecen muy cómodas, pero claro, nada que ver con dormir en horizontal. Siempre me horroriza cuando se visitan castillos y las camas de los reyes eran tan cortas y te explican "es que dormían sentados". Yo soy incapaz, y cuando estuve en el hospital ya me dijeron que era más saludable y demás, pero lo odiaba, dormir en cualquier grado superior a 180. No.

Volvemos al compartimento, que logramos abrir tras un forcejeo. Mini se ducha y hablamos por teléfono con interferencias con la familia. Intentamos ver una peli, sin éxito. Leemos. Pero ante todo, llamamos al joven catalán antes de las 9. Cuando nos baja las literas (que tienen colchón y la cama hecha perfectamente con unos arneses para sujetarlo) le pregunto, así impulsivamente: "hemos de atarnos?" (en serio, este ser puedo ser yo a veces, cuando sobre-excitada). El tío me mira de arriba abajo y espeta: "Esto me lo han preguntado alguna vez los japoneses, pero de ti no me lo esperaba". Oh dear, cómo explicarle que soy medio japonesa.

Mini por supuesto quiere la litera de arriba, a la que se sube por unas graciosas escaleritas que salen de la pared. En un nanosegundo logra medio caerse por las escaleras, así que acordamos que se quede debajo, por si ha de salir al banio. Por supuesto también, cae como un ceporro y no se levanta en toda la noche. La sufrida Di, sin embargo, en litera superior, ha de bajar repetidas veces, al banio, a por algo de comida, a por agua, a por una manzana... leer arriba ("Farenheit 451", próximamente) es una gozada, y hacia la medianoche apago la luz, y disfruto del traqueteo. Con el chacachá del tren. Al final he de tomar una melatonina que se ha hecho polvo y a saber si sobredosis.

A las 6 AM el joven catalán llama a nuestra puerta, en los trenes nocturnos no anuncian las estaciones. "Ya vamos". Me pregunto cuánta gente se pasará a lo largo del anio de estación. Nos dice que su trabajo consiste en asegurarse que nos bajamos. Nos comenta que hemos sido el único compartimento de ese vagón. En serio? Pero si nos decían que estaba todo completo? La llevan buena con los ordenadores. Hemos viajado en un tren fantasma, prácticamente sin pasajeros-que pudiéramos ver, al menos.

Y a las 630 estamos en Vetusta: aún es de noche, y Mini habla con los tiempos verbales cambiados el resto del día. 

3 de abril de 2018

Cabo Home, el bosque animado y los lunes al sol

5 divagues
Domingo, 25 de Marzo 2018

Domingo, y me despierto demasiado pronto.  Quién soy, dónde estoy, ah en mi litera de abajo. He soñado cosas. Entre las rendijas intuyo que sale un día soleado. J. es tan detallista: nos ha preparado un desayuno de lo que recuerda que nos gusta, basado imagino en estos divagues en los que hablo de aquellos desayunos griegos de granola y yogur y demás. Como los días de diario no me siento a desayunar (voy bebiendo té y como muesli con fresas mientras hago cosas), valoro mucho hacerlo tranquila los días festivos. 


Hoy vamos al Cabo Home, la punta más occidental de la ría de Vigo, justo enfrente de las Cíes, pasando Cangas. La carretera bordea el mar, y es precioso. "Mira Mini eso es un hórreo", recuerdo la ilusión que me hacía a mí verlos cuando venía por aquí de adolescente, "es para guardar el grano porque aquí hay mucha humedad". Mini, sabrá lo que es grano? Niña de ciudad. J. mientras da su particular visión de la esquina del mundo donde nació, "es una tierra de siervos; el gallego no protesta, el gallego emigra". "Así como en Euskadi o Catalunia sus idiomas fueron mantenidos y llevados con orgullo por la burguesía, en Galicia se ha visto como de aldeanos hablar gallego", cuenta. "Pontevedra es una ciudad sin interés, la han dejado bonita, y qué, conservadora al máximo, nadie se sale de la línea ni un milímetro". 




En Home dejamos el coche y lo primero subimos por unas piedras para ver mejor las Cíes: qué ilusión, 31 años después, y tenemos billetes para el barco el martes! (y el rollo de permiso requerido de la Xunta). Nos lanzamos a explorar hacia arriba, por el Monte O Facho (qué nombre), el bosque animado de Fernández Flórez nos arropa y Mini es nuestra guía entre eucaliptos, caminos por los que bajan riachuelos y gorritos de minúsculas bellotas. En la cima hay yacimientos arqueológicos y la vista es aún más espectacular: el sol se esconde, y sale, y ese juego de luz nos echa una mano con las fotos, y me quedaría allí todo el día. Parece que se pone a llover, luego para, esto es Galicia. Bajamos y a Mini le duele la cabeza.



En una terraza con vistas pedimos unas croquetas que le quitan el dolor instantáneamente. Es una receta que tal vez me dé por patentar, o tal vez solo funciona con Mini, el monstruo de las croquetas? El caso es que no se encuentra demasiado bien el resto de la tarde. Vamos a Vigo y subimos a un monte, que J. llama "uno de sus dos pulmones", donde hay una iglesia y grandes vistas de la ría, con las Cíes de fondo y los astilleros donde se filmó "Los lunes al sol" (Fernando León de Aranoa, 2002) en primer plano. Hace siglos que vi esa película sobre las consecuencias del cierre de los astilleros de la ciudad: la misma amargura de "The full Monty" pero sin las risas. En el cartel de la peli los personajes van en el barco que une las dos partes de la ría de Vigo, el que cogeremos mañana. Pero nosotras somos turistas y yo no he olvidado la desolación de las escenas finales, con los personajes de la peli al sol los lunes, y los martes, y todos los días. Eso cuando no llueve. 


Nos han invitado a hacer merienda-cena en casa de los padres de J. Tengo muchas ganas de conocerles, tras haber hablado bastantes veces por teléfono. En el camino, pasamos por una pastelería llena de monas de Pascua, Mini se queda extasiada y J. le quiere comprar una (evidentemente, no lo permito: para qué estamos las madres, sino para ser castradoras, Tio Sigmund?). Sus padres son iguales: nos han preparado una merienda impresionante y les cuento que en Vetusta hay un dicho que va algo así como "esto es como una boda gallega"  (donde es mala senial si no sobra comida). También viene su hermana y pareja, y hablamos de cine. Ya veo de dónde le viene a J. su erudición sobre cine clásico, ya que su padre también parece ser otro entendido. Me faltan muchas horas de filmoteca, o incluso de Días de Cine, donde la otra noche vi un programa sobre Howard Hawkes y su predilección por las mujeres fuertes" (oh Lauren Bcall, diosa).







Los astilleros están en pleno incendio del atardecer cuando cogemos de nuevo el coche hacia el otro lado de la ría, qué maravilla... Mini no está demasiado bien y no quiere ni siquiera un yogur al llegar a casa. Se mete en la (mi) litera de abajo, y allí leemos un rato el libro que en el cole recomiendan leer con un adulto: "El niño del pijama de rayas", porque están estudiando la Segunda Guerra Mundial, el "Kindertransport", la "Kristallnacht", y todo lo demás. Llevamos más de la mitad del libro y hasta ahora ningún ninio con ningún pijama ha aparecido y solo hay un alemancito quejándose por irse de su casa de Berlín a una mucho peor. De verdad, no voy a hacer un divague de este libro infatil, que hasta Mini se queja de su estilo, dice: "la próxima vez que diga "puso su boca en forma de O", gritaré".



Mini se duerme y me pregunto cómo se despertará mañana...

2 de abril de 2018

Primera entrega del anti-viaje: (A veces, cambio de plan)

0 divagues
Sábado, 24 de Marzo de 2018

La verdad es que no sé cómo enfocar esto: normalmente, durante o al terminar cada viaje, sin ningún tipo de remordimiento, someto al pobre divagante a series interminables que vienen a ser los cuadernos de bitácora que antes escribía en cuadernos de espirales. Afortunadamente para el mundo, en aquella época no existía nada como esto, y nadie jamás ha hecho mención de querer leerlos-ni yo misma (algún día, jubilada frente al Egeo?). Pero ahora no sé cómo enfocarlo porque esta última semana ha sido tan caótica que llamarlo "viaje" me parece directamente arriesgado, así que me quedaré con anti-viaje, y comenzaré con contexto-una cucharada de azúcar ayuda a que entre la medicina, que decía esa bruja de Mary Poppins.  

Hace año y medio J. vino a Londinium. Quería ver los museos y constatar que, tras más de 20 anios sin vernos, yo existía y no era una suerte de bot de esos que producen hoy en día las máquinas. J. es el mayor ludita que conozco y el tiempo le está dado -y sospecho que le dará cada día más -la razón. Ro me decía ayer que cada vez más los ejecutivos piden el Nokia ladrillo que me dio No (tras perder el anterior ladrillo en el Trápalas con ella y Txelos) para uso en la península. En la isla tengo uno de esos llamados "inteligentes" pero me jacto de no haberme comprado nunca un móvil: o rescato viejas glorias de familia y amigos o me los dan en el curro-no me engaño, para que trabaje más-y por supuesto lo consiguen.

Pero divago: J. vino a Londinium un Noviembre y nos pasamos un fin de semana de peripatéticos, no por aristotélicos sino por nuestro caminar conversando por la ciudad. Prometimos no dejar pasar otros 20 y así surgió el embrión de mi retorno a Galicia tras décadas (qué vieja me siento, qué vieja soy). Di strikes back por cuarta vez. 

Mi primera vez fue el verano mítico de 1986, campamentos en Porto do Son; tan flipada quedé de aquella tierra que al verano siguiente repetí quincena, esta vez acampada en las maravillosas Islas Cíes, donde conocí a J. y a otra tanta tropa de chavales de Vigo y algún que otro portugués. En 1989 estuve en Santiago con un grupo de creyentes para ver si Voytila me daba un impulso en eso de la fe que hacía aguas a lo bestia por aquellos 18 años míos (visualícese a la joven Di intentando achicar cerrando los agujeros del barco-obviamente infructuosamente). 

Y esta era la cuarta: Mini y yo (el Peda no pudo unirse) cogíamos un avión muy tarde un sábado hacia Santiago de Compostela, donde nos esperaban unos días más de peripatetismo por las Rías Baixas. Pero justo al principio de esa semana me habían elegido los virus para dejarme muy tirada, y hacia el final Mini eligió a los suyos a fuerza de ir desabrigada en el "campamento de aventura", en el que estuvo 4 días antes con el cole. Así que nos metimos en ese avión ciertamente con "espíritu de aventura".

El aeropuerto de Santiago me impresiona por grande y moderno y por el desparpajo del personal. El poli de seguridad lee el nombre de Mini con un leve interrogante, o será el acento de la tierra. "Sí, es griego", dice mi hija, y él le enseña la parte frontal de su muñeca donde está tatuado su mismo nombre, en masculino. "Te llamas así?", "No, es mi hijo el mayor, si llega a ser chica le ponemos como a ti". Confraternizando con la madera,  lo que faltaba-parece que oigo a su padre. 

Al salir nos espera J., gran alegría, y al salir-salir, llueve, cómo no. Hay 80 kms de Santiago a Vigo por la autopista, y J. nos ha traído una bolsa enorme llena de bocadillos, fruta y galletas. "J. te dije un bocata para Mini y una fruta para mí". Mini sentencia: "es un festín", mientras recorremos el diluvio universal.

J. vive en un pueblo enfrente de Vigo, al otro lado de la ría. Se cruza por un barquito si no se quiere rodear por el puente de Rande. Su apartamento es muy mono, típico de artista, sus paredes forradas de cuadros o de carteles de películas. En nuestro cuarto está el de "The tribe", la peli de 2014 de Myroslav Slaboshpytskiy. Mini se hace con la litera de arriba: estamos agotadas, debe ser mucho más de la media noche (hora de las meigas), pero encima cambian la hora, así que a la mañana siguiente el jet-lag se hará notar: vamos con 2 horas. 

La humedad del mar y la lámpara que cuelga como de camarote me hace sentir en un barco. Me cuesta muchísimo dormirme, pese al cansancio.


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Una semana después, conversación:
-Peda, esta semana ha sido tan rara que no sé si hacer divagues separados para el diario de viaje como siempre, o todos en uno. 
-Todos en uno.
-Vale. 

Un rato después, en la semana después: "Publicar".  Yo me entiendo: ha sido todo tan caótico en este anti-viaje, que nada tendrá sentido. Mejor en breves dosis. Supongo. Haikusdivagues. Eso. Nos vemos. O no: quién os puede culpar?

22 de marzo de 2018

Un lapsus en una reunión como una polla-digo olla!

4 divagues
Hace tiempo ya explicamos en el divlog, a propósito de "Lady Chatterley's Lover" que la palabra más tabú de todo el inglés es CUNT. La traducción sería conio, pero es infinitamente más fuerte que cuando alguien en castellano dice conio. Vamos, que yo no puedo pensar en castellano un taco tan fuerte como el cunt inglés. Porque nunca he visto estremecerse a gente cuya primera lengua es el castellano con ninguna palabra como los ingleses con el cunt ( o será que somos menos impresionables?) 

Cuando una fantasea con sus peores pesadillas de ridículo social piensa, por ejemplo, en aparecer desnuda en una fiesta (lo he soniado), en desmayarse delante de 400 personas al dar una charla (me ha pasado, y aún no lo he contado aquí), en decir algo totalmente idiota sin pensar (a un hombre amputado "no importa que nos cortes las piernas" tras pedirle que nos haga una foto, tristemente también verídica, el Peda y una amiga casi mueren mientras posábamos), en preguntarle a una mujer de cuánto está embarazada y que te diga que no lo está (esto NO lo he hecho), el entender (por el fuerte acento del norte) que una anciana "no puede dejar de limpiar su culo" (arse), cuando decía "no puedo dejar de limpiar mi casa" (house) (sí, esta también es mía), el expresar algún sentimiento vagamente antireligioso y el padre del interlocutor resultó ser cura (alguien apuesta? esto podría ser mío?), el no recordar el nombre de una oriental en una fiesta y presentársela al Peda como "Chu-li". Tristemente tengo innumerables porque como ya sabrán los divagantes antiguos, soy un poco atrolondrada.

Porque me conozco, intento tener cuidado.  Por ejemplo, una vez estaba con una familia, los padres estiradísimos, y la hija había comenzado un curso de peluquería. Yo quería mostrarme intrigada, y qué mejor que preguntando qué se aprende en cada anio. Interesarme, por ejemplo, si en primero se aprende secado (que parece de lo más fácil), pero conociéndome, autodisuadirme de ello. Secado se dice "blowdry" y la palabra "blowjob", peligrosamente similar significa... felación. Algo me decía que iba a formular la frase y una fuerte incontrolable (la difuerza) me iba a arrastrar a decir "Do you do blowjobs in the first year?" (hacéis felaciones en el primer anio?) en lugar del secado de marras. Pero como me va la marcha, al final tengo que demostrame que puedo vender a la difuerza y, tras un gran ejercicio de concentración -los padres me miran, odiosos- logro superar la prueba. Viva Di! Blowdry.

Ayer tuve una de esas reuniones horrorosas que venimos sufriendo hace meses. No somos financieramente rentables, y en esas sesiones nos los recuerdan y aprietan los tornillos, como si así fueran a conseguir algo. En la reunión de ayer había frente a nosotros, tres mujeres: dos jefecillas y una tomando acta. Al otro lado estábamos los dos diletantes de mi equipo, el catedrático y otro tío que hace tan poco como él, y la menda. En un punto, cuando las cosas estaban bastantes tensas, nuestra heroína Di toma la bandera y declama una de sus soflamas que termina así:
*Jeremy Hunt, actual ministro de sanidad

"... y yo ya he he escrito a Jeremy Cunt*!!!"








Nota: Aparentemente, no he sido la primera en cometer ese lapsus linguae. James Naughtie, uno de los presentadores del Today Program de Radio 4 también hizo este mismo lapsus hace anios. Lo he encontrado y, aunque no sepáis inglés, hay que escucharlo, porque es hilarante. El hombre se queda cortadísimo y empieza a hacer ruidos, diciendo que tiene un ataque de tos (cuando seguro que está muriendo de risa, él y todo su equipo). 





Al final se disculpa y escribe un psicólogo diciendo que los lapsus nada tienen que ver con Freud, sino que la culpa la tiene Hunt: se sabe en psicolinguistica que dos palabras que comparten una vocal tienen más probabilidad de error bla bla... E invocan a William Archibald Spooner, un tutor de Oxford famoso por vivir en Babia (o en las avutardas, como le gusta decir a Mini) y mezclar palabras con gran efecto cómico (de ahí que a esto se le llama spoonerism).

Me consta que en Ejpania tenéis un presidente famoso por sus lapsus... a mí me gusta particularmente el de "Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde", pero mi absoluta favorita es la de Zapatero con la colaboración con Rusia...



SEMOS HUMANOS!!